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La Podología como Carrera Profesional

Historia e importancia de la Podología

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Objeto de estudio Carrera de Podología

Si analizamos las podología como carrera profesional debemos remontarnos a la historia de la podología se remonta, de manera informal, miles de años. Los primeros homínidos carentes de protección a sus pies, fueron ya objeto de diferentes afecciones que eran atendidas con las limitaciones propias de su realidad.

Los primeros vestigios históricos de la Podología a cargo de personas dedicadas específicamente al cuidado de los pies, se remonta al documento más antiguo de la medicina contenido en el “Papiro Ebers” (1.500 a.C.), encontrado en Egipto, donde en un apartado reducido se habla específicamente del cuidado de los pies.

Más adelante, en jeroglíficos egipcios se detalla y dibuja el uso de ungüentos, pomadas, bálsamos y aplicación de masajes para el cuidado de los pies (Podología Clínica Chile, 2020).

En Grecia, en el siglo VII a.C,, los sacerdotes fueros los primeros médicos en tratar enfermedades de los pies. En el 460 a.C., Hipócrates (siglo IV a.C.) descubrió una malformación de los pies y su tratamiento con manipulaciones y calzado corrector. En el año 130 d.C. Galeno en sus escritos de anatomía trata la cura de callosidades, durezas y uñas amoratadas. En el año 25 d.C. en Roma se realizaba en los baños públicos, tratamientos de callos, durezas y cuidados de las uñas.

En la edad media ya había especialistas que realizaban extracción de dientes y tratamiento de callos en personas humildes y se les conocía como los cirujanos de toga corta, que aprendían el oficio en los conventos e iglesias.

En 1477 los reyes católicos de España, dentro de la calificación de las actividades sanitarias que ordena consta el Protobarberato (un barbero más avanzado conocido como “barbero mayor”) encargados de tratar muelas, callos y hacer vendajes. En el siglo XVII, el rey Felipe V, obliga a los barberos a realizar estudios de anatomía y disección y aparece el cirujano practicante o ministrante que realiza cirugías secundarias que no la hacen los médicos.

Ya en la era moderna, aparecen en Inglaterra en 1768 los primeros tratados y publicaciones sobre temas relacionados a la podología. En 1840, se establece el primer consultorio podológico en Boston, Mass., U. S. A. Fue abierto por el Dr Neherniah Kenison, siendo el preceptor de  Isachar Zacharie, que en 1861 trata los pies del Presidente Abraham Lincoln y es nombrado pedicuro general del ejército de los Estados Unidos.

En España, en 1857, se sustituye las enseñanzas de los ministrantes o cirujanos menores y se establece el título de practicante, entendiendo por callista aquella persona que se dedica a cortar, extirpar y cortar callos, uñeros y otras dolencias, sea o no cirujano. (Es apenas en este siglo cuando se empieza a usar calzado izquierdo y derecho, pues antes se usaban indistintamente).

En 1913, F. G. V. Runting, quiropodista de las reinas Alejandra y María de Inglaterra es nombrado el primer presidente de la sociedad inglesa  de quiropodistas, autor de un tratado que todavía hoy se reedita en  Europa. En el misma año, N. C. Lake funda la escuela de quiropodistas “London Foot Hospital”. Al año siguiente, se funda “The California College of Chiropody” que a la postre  se convierte en “The California College of Podiatric Medicine”, siendo la  primera institución en otorgar a sus egresados el grado de doctor en  medicina podiátrica (DPM).

En 1943, en España, se cita por primera vez el término de ASISTENTE TECNICO SANITARIO (ATS) en lugar de PRACTICANTE. En 1960 se crea la especialidad de Podología para los ATS y la figura del podólogo, capaz de tratar al paciente con plena autonomía sin sobrepasar los límites de la cirugía menor. En el año 2009 se implanta el plan Bolonia en España dando lugar al título de Grado en Podología con una duración de 4 años y 240 créditos europeos, culminan con un trabajo de fin de grado pudiendo incorporarse al campo laboral o a un master oficial para obtener el Doctorado.

Como se puede apreciar, la evolución de la Podología en la historia ha sido lenta desde los albores de la humanidad hasta nuestros días. Al principio fue una actividad manual de ciertos individuos que, pese a desconocer conceptos de asepsia y antisepsia, anatomía, fisiología, etc, dieron origen a esta actividad al igual que muchas otras del quehacer humano (Silverman, et al. 2018). Posteriormente, con el paso de los siglos, se fue tecnificando y teniendo una mayor base científica, aunque sin llegar a encajar nunca dentro de la medicina, aunque tomaba siempre conocimientos de esta.

En Ecuador hoy en día es un campo de gran interés y crecimiento por varios motivos fundamentados en las principales casos de patologías del pié, tratables por el podólogo tanto en modalidad preventiva como paliativa. Los principales campos de acción del podólogo son los siguientes:

  1. Pié infantil: Cada vez hay mayor conciencia sobre las afecciones podológicas que afectan a los niños y lo conveniente de su pronto tratamiento, antes de la consolidación completa del esqueleto del niño.
  2. Pié del deportista: Hoy en día existe una tendencia marcada de la población mantenerse en buena forma física, no solo por motivos estéticos si no incluso de salud y bienestar. Esto implica que muchas personas practicas el trote o la carrera con asiduidad. Año a año, la cantidad de personas que dedica  parte de su tiempo a practicar deportes y carrera específicamente está en aumento. Por lo tanto la demanda del servicio de asesoría técnica en cuanto a uso de calzado adecuado, plantillas, etc sigue creciendo. Adicionalmente a esto, ya en el plano profesional, todos los clubes de fútbol cuentan hoy en día no solo con un médico y un fisioterapeuta, si no también con un podólogo que trata las afecciones más comunes en los futbolistas.
  3. Pié geriátrico: Por el envejecimiento propio de la población y el mayor nivel de conciencia de las afecciones del pié habrá en los próximos años una gran demanda para los servicios podológicos en este sector. A medida que la pirámide poblacional de un país va cambiando y se produce un envejecimiento de la misma, la demanda de tratamiento para sus principales patologías aumenta.
  4. Pié Diabético: El riesgo del paciente diabético de desarrollar complicaciones pié diabético es elevadísimo. El podólogo debe ser el personal de primera línea en el tratamiento de afecciones de este tipo de pacientes. Está en capacidad de prevenir complicaciones que pueden terminar en amputaciones con el respectivo alto costo que implica su tratamiento en el sistema de salud público y privado unido a la disminución de aporte productivo del paciente afectado. La mayoría de médicos diabetólogos actualmente deben trabajar de la mano con un podólogo que domine el manejo de pié diabético antes de que sea tarde. Cabe recalcar que en un estudio realizado en Ecuador (Market, 2020), se encontró que la incidencia de la diabetes va desde el 1.75% a los 20 años aumentando escalonadamente hasta una tasa del 10% de incidencia cuando ya se supera el umbral de los 50 años.

Por las razones aquí expuestas sobre la evolución de tendencias dentro de cada uno de los campos de la Podología, se puede aseverar que en los próximos años y lustros, la demanda de servicios podológicos seguirá creciendo por lo que los nuevos egresados de esta carrera seguirán teniendo un amplio mercado para ofertar sus servicios.

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